Reseña histórica
En el siglo XVI, a la llegada de los conquistadores al territorio que es hoy la República del Paraguay, existían dos tipos de pobladores bien diferenciados en la zona: los de cultura neolítica (principalmente guaraníes, de hábitos estables y básicamente agrarios, que vivían en la región comprendida entre los ríos Paraguay y Paraná), y los grupos tribales de cultura paleolítica (caracterizados por su nomadismo, su economía basada en la caza, la pesca y la recolección de frutos, y su propensión a la violencia, que ocupaban el margen occidental del río Paraguay y el valle del Pilcomayo).
Los guaraníes se agrupaban en unidades familiares numerosas y grandes casas comunales, llamadas «guáras» o aldeas. Las principales tribus eran las de los itatines, tobatines, carios, guarambarenses y paranaenses. Los aborígenes chaqueños, que tenían sus nombres en sus propias lenguas o dialectos, recibieron diversas denominaciones impuestas por el castellano y el guaraní, como los guaicurús, lenguas, tobas, moros, mbyás, payaguás, etc.
Paraguay fue descubierto en el año 1524 por el adelantado español, Alejo García, formando la “Provincia Gigante de las Indias”. Entre el descubrimiento y subsiguientes operaciones, los nombres más conocidos en aquella época fueron Sebastián Gaboto, Pedro de Mendoza, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Juan de Salazar de Espinoza, Juan de Ayolas, Domingo Martínez de Irala y otros que tuvieron gravitante actuación en la fundación de fuertes y pueblos e iniciaron, en alianza con las comunidades indígenas, un proceso de conformación social marcado por la fuerza de los conquistadores y la acción evangelizadora de la Iglesia Católica. Los primeros misioneros fueron de la orden de San Francisco de Asís, luego vinieron los sacerdotes de la Compañía de Jesús, los Jesuitas, ambos evangelizadores dejaron un legado cultural de gran importancia para el Paraguay.
A comienzos del siglo XV, Paraguay se constituyó en la ruta principal hacia otras regiones del continente. Asunción es conocida tradicionalmente como “Madre de Ciudades”, ya que desde aquí partieron los colonos a fundar nuevas colonias.
El ciclo de fundaciones abarcó, en un principio, la remota región del Guairá antiguo, donde se erigieron los poblados Villarrica del Espíritu Santo, Ciudad Real y la Villa de Ontiveros, y más tarde las primeras misiones jesuíticas. En el extremo norte de la región Oriental se fundó Jerez de la Frontera, más allá del río Apa, y más al norte todavía, Santa Cruz de la Sierra hacia el Alto Perú, hoy Bolivia. En el sur se fundaron Corrientes, Bermejo y Santa Fe, y tuvo lugar la segunda y definitiva fundación de Buenos Aires. Deben agregarse también los poblados indígenas organizados entre los ríos Manduvirá, Jejuí, Ypané y Apa, tales como Ypané, Guarambaré, Atyrá, Altos y Tobatí.
El aporte del catolicismo a la aventura americana se implanta en el Paraguay colonial gracias a los misioneros franciscanos y jesuitas quienes con dos modelos culturales, económicos y territoriales, aportan a la aculturación de los indígenas y a la ocupación y control del territorio.
Los franciscanos protagonizaron la fundación de varios pueblos que fueron ejes de integración cultural de los indígenas al sistema español y que se instalaron en los alrededores de Asunción, en un radio aproximado de 80 kilómetros. El área de influencia de los franciscanos se circunscribía a la periferia inmediata de Asunción.
Los jesuitas, por su parte, luego de una larga etapa de migración desde el Noreste del país, se instalaron hacia el Sur, bien distanciados de Asunción, lo que les dio una gran independencia del poder político y les permitió montar un dispositivo religiosoeconómico de gran importancia regional, por la extensa zona que administraban.
Los mismos lograron no solo controlar un vasto territorio, sino además articular y vincular entre sí a la totalidad de los pueblos jesuíticos en función de actividades productivas y militares desplegadas en las diferentes zonas donde se emplazaban.
El poder español en Asunción toleró en un principio la independencia jesuita, pero posteriormente la consideró una competencia indeseable y una amenaza contra el poder central asentado en Asunción. Con la expulsión de los jesuitas en 1776, los españoles lograron la reterritorialización de sus extensas posesiones, así como la apropiación de sus actividades productivas, especialmente la explotación de yerba mate, pero al precio de debilitar el sistema defensivo que funcionaba con relativo éxito bajo el régimen jesuita.
En términos territoriales, la presencia de los franciscanos aseguró el resguardo del entorno geográfico aledaño a Asunción, mediante la ocupación y el control de poblaciones y recursos de esta zona. En contrapartida, los jesuitas del Sur también aportaron a la seguridad y al control territorial de sus poblaciones, hasta convertirse en un régimen francamente adverso al modelo encomendero, al régimen económico y al poder español, razón por la cual fueron desplazados con lo que la estructura territorial que habían creado se vio claramente debilitada.
El 15 de mayo de 1811 Paraguay se independizó de la corona española, inaugurando en junio el primer Congreso Nacional. Dos años más tarde se estableció el Gobierno Consular con dos personas: Gaspar Rodríguez de Francia y Fulgencio Yegros. Además, se proclamó la República en este año.
En 1816 Francia asumió el poder absoluto como Supremo Dictador Perpetuo de la República del Paraguay, con un gobierno austero y largo durante el cual el país tuvo un importante desarrollo económico. A la muerte de Francia, en 1840, se formó un gobierno interino, en 1844 Carlos Antonio López fue elegido como primer Presidente Constitucional, y casi dos décadas después, al fallecer éste, fue elegido por el Congreso, como Presidente, su hijo Francisco Solano López.
La nueva República tomó estatus constitucional con el Gobierno de Don Carlos Antonio López en 1844 y experimentó un desarrollo económico, técnico y social sorprendente. En esa época se establecieron servicios como el ferrocarril, la navegación mercante, el telégrafo. Se construyeron grandes y bellos edificios, se instaló un astillero y la primera planta siderúrgica en América.
Entre los años 1865 y 1870 se desarrolló la primera de las dos grandes guerras por las que atravesó en su historia el país: de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay), que dejó al país con miseria, inestabilidad institucional, desocupación y desmembración territorial a favor de Argentina y Brasil. Salvo algunas excepciones, no surgieron nuevos poblados hasta después de finalizada la guerra.
En el siglo XX comenzó a organizarse estructuralmente el territorio nacional sobre la base de los poblados, llamados partidos y departamentos, aunque sin delimitaciones ni configuración geográfica clara y definitiva. En 1901 existían en el Paraguay 8 partidos o localidades, de los cuales sólo uno correspondía al Chaco (Villa Hayes), y los demás a la región Oriental. Dentro de ésta, la mayoría de los partidos estaban distribuidos dentro del área central que comprendía la comarca asuncena, la cordillerana, la paraguariense y la guaireña, extendiéndose los restantes hacia el sureste, entre Caazapá, Misiones e Itapúa. Por esa época estaba prácticamente vacía la región Occidental y toda la franja noreste de la Oriental.
En 1906 se produjo la primera medida ordenadora del espacio nacional con la creación, por Ley de la Nación, de las unidades político-administrativas del país. En la región Oriental se establecieron 12 departamentos con sus respectivas capitales y partidos o localidades menores, mientras la región Occidental quedó dividida en comandancias militares bajo la dependencia del Ministerio de Guerra y Marina.
El 15 de junio de 1932 se iniciaron las operaciones bélicas de la Guerra del Chaco por la posesión del Chaco Boreal. El 12 de junio de 1935 se firmó en Buenos Aires el Protocolo de la Paz del Chaco, y dos días después culminó la contienda. Su principal conductor ha sido el Mariscal José Felix Estigarribia.
En la actualidad, el Paraguay es un Estado Social de Derecho con régimen democrático, cuyo gobierno es ejercido por tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
